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¿Tienes invitados en casa? Nada mejor que un delicioso jamón ibérico para recibirles. ¿Qué tal si, además de enamorarles con el gusto, les regalamos un poco la vista con una presentación estilosa? ¡Anota estas ideas para emplatar y servir jamón de forma original!

Cómo emplatar jamón
Tanto si cortas el jamón a mano como si lo compras jamón loncheado, no hay nada mejor que un emplatado bonito para que el aperitivo sea aún más irresistible. De hecho, es una forma perfecta de decorar la mesa con los alimentos y potenciar aún más ese ambiente agradable que queremos para nuestros comensales.
Tanto si apuestas por una decoración minimalista, como si te encantan los detalles decorativos en tus comidas o cenas, estas ideas para colocar las lonchas de jamón le darán a tu mesa un toque único.
Nosotros la materia prima la tenemos clara, un estupendo jamón 100% ibérico Dehesa Barón de Ley. Y es que no solo llama la atención por su característico color rojizo y brillante (propio de los jamones de calidad), sino que su sabor redondo y persistente es todo un regalo para cualquier paladar.
Ideas para servir jamón
No existen limitaciones a la hora de ser originales con nuestros emplatados. No obstante, nosotros vamos a centrarnos en tres propuestas sencillas, pero ganadoras. ¡Toma nota!
1. Servir el jamón en un plato
Puede parecerte la opción más evidente, pero un plato de color blanco bien servido puede ser igual de favorecedora que cualquier otra idea.
El truco para servir jamón (ya sea ibérico o jamón serrano) es cuidar un poco la forma en la que colocas en el plato las lonchas de jamón. ¡Y es más sencillo de lo que crees!
Empieza por el borde del plato y sigue la misa dirección hasta que lo hayas bordeado por completo. Si les das cierta inclinación, pueden quedar formando una espiral tan original como la que ves en la imagen.
Una vez tengas el primer nivel, repite el mismo proceso, pero acercándote un poco más al interior del plato. El objetivo es ocultarlo por completo.
Recuerda que puedes hacer tantos niveles como quieras. Todo dependerá de la cantidad de jamón que quieras emplatar. Juega con la separación de cada loncha y listo.
Recuerda que el jamón ibérico es un producto especialmente aromático, así que puedes jugar con esto y añadir algunos elementos que lo acompañen, como algunos brotes y flores comestibles e, incluso, espárragos. Le darán un toque fresco y distintivo a tu plato.


2. Una tabla de madera de jamón
Una forma sencilla y estupenda de emplatar el jamón es con algo tan común en cualquier casa como una tabla de madera. Al jugar con materiales robustos, tendremos una decoración que apuesta por las texturas y lo natural.
Existen muchas formas de colocar las lonchas. Puedes optar por el mismo proceso que el que hemos seguido en el plato, pero en línea recta.
Otra idea, especialmente útil si no vas a servir mucho jamón, es plegar las propias lonchas en el centro de la tabla. Agrupa cada loncha y deja que las ondas de los pliegues sean los que creen el dibujo decorativo. ¿Qué te parece?
Puedes añadir otros aperitivos que lo acompañen. Por ejemplo, si la tabla es muy grande, puedes poner a un lado el jamón y a la otra un poco de queso curado a taquitos o cualquier otro embutido ibérico que quieras servir. Coloca unas ramitas de romero a modo decoración y ¡voila!
¿Quieres otra propuesta con la tabla de madera? Acompaña tu jamón con otros productos frescos, como unas uvas blancas. Se toque dulce contrasta de forma espectacular con el sabor del jamón.
Consejo: siempre que añadas otro alimento a la tabla, procura que tengan una mínima separación entre ellos para no mezclar sabores antes de hora. En el caso de la fruta, es recomendable que la pongas en un bol para evitar que su jugo pueda empapar nuestras lonchas.
3. Pizarras para servir jamón
Por último, si quieres un toque moderno y sutil nada como una tabla de pizarra negra. El contraste con el color rojizo del jamón crea un aspecto muy elegante y sofisticado.
En estos casos, nosotros apostamos por la sencillez. Así que deja que tu ibérico estrella, ya sea jamón lomo, salchichón o chorizo ibérico, sea el protagonista en ese plato.
Si quieres acompañarlo con algo más, puedes añadir algunos frutos secos en una esquina. ¡Ah! Y que no falte en ninguna de tus opciones una buena copa de vino.
¿Con ganas de más consejos e ideas? No te pierdas todas las ideas de nuestro blog. ¿Quieres aprender de una vez a cortar jamón a mano? Consigue el corte perfecto con este artículo:
¿Cuántas veces has renunciado a comprar un jamón simplemente porque no sabes cómo cortarlo? ¡Terminamos con esa inseguridad! No te pierdas esta guía básica para aprender cómo cortar jamón en casa y aprovechar hasta la última loncha. ¡Vamos allá!
Se dice que cortar el jamón es un arte. Y, aunque es cierto que requiere cierta maña y delicadeza, no hace falta ser un profesional para conseguirlo con un gran resultado. De hecho, te lo vamos a demostrar.
Ya sea un jamón serrano o un delicioso jamón ibérico de bellota, lo que debes conocer para cortar el jamón en casa se resume en estos pasos.

1. Colocación del jamón
Empezamos el jamón por el paso principal, colocarlo correctamente en el jamonero. Esto es tremendamente importante tanto para asegurar que el corte sea preciso como para garantizar nuestra propia seguridad y evitar sustos.
Y la duda del millón, ¿pezuña hacia arriba o hacia abajo? Depende.
Si vamos a comer el jamón en poco tiempo, lo mejor es colocar la pezuña hacia arriba para consumir primero la parte más tierna y jugosa, la maza del jamón.
Si vamos a tardar un poco en terminarlo, lo mejor es que la pezuña esté boca abajo y empecemos por la babilla, la parte más seca. Así evitamos que esta parte del jamón se reseque de más y aprovechamos la pieza entera. No queremos desperdiciar nada de este fantástico producto.
2. Limpiar el jamón
Antes de empezar a cortar un jamón, hay que limpiar bien la pieza.
Con un cuchillo de hoja ancha, hacemos un corte profundo en sentido horizontal a la pezuña. El corte tiene que llegar hasta que notes el hueso y tiene que estar ligeramente inclinado.
Importante: limpia solo la zona que vayas a consumir. Así no se secará el jamón. Para que sea más sencillo y tengas siempre una referencia, haz una incisión con un cuchillo pequeño (o de hoja corta) en línea recta desde donde acaba el corte de la pezuña que has hecho antes hasta abajo.
Ahora, quita la corteza y la grasa amarilla hasta que des con la que tiene un color más rosáceo o blanquecino.


3. Postura para cortar jamón
Tu postura o la forma en la que te coloques con respecto a la pieza de jamón es lo que va a hacer que cortes jamón correctamente y que, de paso, mantengas intactos todos tus dedos.
Siempre que cortes jamón, procura hacerlo desde un ángulo más o menos cómodo. Colócate justo detrás para que el movimiento con el cuchillo sea de fuera hacia adentro.
La otra mano, ponla siempre donde esté resguardada y repose cómodamente. Tan solo acércala a la zona de corte cuando la loncha esté lista para pasar al plato. Puedes utilizar, como mostramos en el vídeo, unas pinzas para recoger las lonchas.
4. Cortar jamón y emplatar
Ya podemos empezar a cortar las lonchas de jamón. Para esto, cambiamos de cuchillo y utilizamos el famoso cuchillo jamonero, de hoja fina, alargada y flexible. Y empezamos a cortar.
Para que los trozos sean siempre finos, lo más importante es que el cuchillo esté bien afilado y mantengamos una buena postura en paralelo al jamón.
Hasta que llevemos un trozo, las primeras lonchas serán algo más irregulares, pero igualmente deliciosas. Nuestro objetivo es conseguir una base horizontal. Así que siempre mantendremos el cuchillo recto e iremos capa por capa.
Las iremos colocando en el plato. La forma tradicional y más estética de emplatarlo es siguiendo el perfil del plato y darles un sentido circular.


5. Cómo evitar los huesos
Es normal que nos encontremos algunas zonas más problemáticas, como las partes que están cerca del hueso.
Cortando la maza, por ejemplo, encontraremos tres huesos clave: el de la cadera, el del peroné, y el del fémur, que lo encontraremos dos veces. ¡Pero todo tiene su truco! En este caso, se trata de marcar y bordear cada hueso con un cuchillo.
Lo que tenemos que hacer es, con el cuchillo, bordeamos el hueso de forma que quede una pequeña incisión. ¿Qué conseguimos con esto? Que, a la hora de cortar, las lonchas de jamón se separen solas al llegar al hueso y no se destrocen. Repetiremos este gesto de bordear cuando dejen de separarse las lonchas. Es mejor hacerlo poco a poco para que el perfilado con respecto al hueso sea más preciso y no desperdiciemos jamón.
6. Darle la vuelta al jamón
El siguiente paso es cortar la babilla.
Si tienes un soporte profesional, tan solo tendrás que girar el jamón al sentido contrario. Si no es el caso, saca la pezuña del agarre circular y vuelve a colocarlo y clavarlo en la postura correcta.
Repetiremos el proceso de limpieza, exactamente igual que en la zona de la maza, y nos pondremos a cortar.


7. Apurar el jamón: tercer corte
Cuando tengamos prácticamente todo el jamón cortado, notaremos que, a medida que nos acercamos al hueso, más complicado será el corte y más dura estará la carne.
Para asegurarnos de que aprovechamos al máximo el jamón, te recomendamos que, en vez de loncheado, hagas unos cortes más profundos y separes las últimas piezas del hueso.
Esta parte del jamón es perfecta para cocinar (especialmente si se trata de un jamón ibérico de bellota, como los de Dehesa Barón de Ley) o cortarla a taquitos y añadirlos a algún plato.
¡Listo! ¿Qué te parece? Pon en práctica estas técnicas y verás cómo cortar jamón en casa es mucho más sencillo de lo que pensabas. Si quieres saber cómo conservar el jamón una vez empezado, no te pierdas este artículo sobre el mundo del jamón:
El jamón ibérico es un producto excepcional y, de entre sus muchas características, destaca claramente por su radiante color, su intenso aroma y su sorprendente sabor. ¿Te gustaría conocer todas las características organolépticas y sensoriales de este magnífico manjar? ¡Acompáñanos en este artículo especial sobre las características del jamón ibérico!

¿Qué color tiene el jamón ibérico?
Automáticamente, habrás pensado en el color rojo como el característico de los jamones, ¿verdad? Pues, aunque no te falta razón, lo cierto es que hay diferentes matices en esa tonalidad si hablamos del color de las lonchas de un jamón ibérico. Te explicamos.
El abanico cromático, en este caso, abarca desde un rojo purpura hasta un rosado pálido. El responsable de esta variedad es la mayor o menor presencia de un pigmento muscular denominado “mioglobina”.
El contenido de este pigmento es bastante bajo en la carne del cerdo, pero, curiosamente, experimenta un aumento paulatino durante el secado y maduración del cerdo ibérico. Esto da lugar a una modificación química y, como resultado, se produce una coloración intensa durante el curado.
El rojo es más intenso en los cerdos de bellota, como es el caso de los cerdos de Dehesa Barón de Ley. Además del color, la apariencia misma de las lonchas de jamón ibérico debe tener una grasa homogénea, formando finas vetas blancas. La cantidad de este veteado es una característica propia de los jamones de alta calidad. ¿Te has fijado en el atractivo color de nuestros jamones ibéricos de bellota?
Aroma y sabor del jamón ibérico
Pocos aromas son tan característicos y reconocibles como el de un jamón ibérico y este, en gran medida, acompaña su degustación en boca. Por eso, comer un buen jamón ibérico es toda una experiencia sensorial.
¿Cómo huele exactamente un jamón ibérico? Su olor se debe a diferentes compuestos aromáticos producidos en cada una de las etapas de la elaboración del jamón. Al nutrirse de estos en cada una de las fases, este producto no tiene un aroma simple, sino que se vuelve armoniosamente complejo y único.
Podríamos definir, entonces, el aroma del jamón ibérico como redondo, permanente, ligeramente sabroso y con toques dulces. Un sabor sutil, pero que persiste en nuestro paladar largo y tendido.
El aroma y sabor de los jamones ibéricos de bellota producidos bajo la Denominación de Origen de Dehesa de Extremadura, depende, principalmente, de dos factores. Por un lado, de la grasa de infiltración procedente de la alimentación a base de bellotas en la montanera.
Y, por otro, del proceso de maduración, ya que este es el responsable de las variaciones químicas para dotar a un jamón de sus particularidades organolépticas.
Características de los jamones de Dehesa Barón de Ley
Como sabes, el jamón ibérico es el resultado de un meticuloso proceso que combina la mejor tecnología con toda la sabiduría de los maestros artesanos.
Nuestros jamones ibéricos de bellota nacen de una crianza y alimentación animal excelentes (100% bellota) y pasan por uno de los sistemas de control más exhaustivos que existen. ¿Sabías que nuestros productos Dehesa Barón de Ley son los únicos en el mundo que tienen un triple sistema de control de calidad? Todos estos detalles son los que nos permiten tener siempre unos ibéricos de calidad suprema.
Gozamos de unos jamones ibéricos de caña fina y alargada, con infiltraciones de grasa de grato sabor y con aspecto brillante y fluido. Su aroma es tremendamente agradable y está lleno de matices y sabores difíciles de olvidar. Además, su textura es poco fibrosa. ¿se te ha hecho la boca agua? Puedes disfrutarlos en primera persona, justo aquí.

¿Qué te ha parecido? Descubre todas las características del jamón ibérico y elige solo productos de calidad, como los que te ofrecemos en la tienda online Dehesa Barón de Ley.
Si quieres más información sobre tus ibéricos favoritos, nuestro blog está repleto de contenidos de tu interés. Puedes empezar, por ejemplo, por este.
El jamón ibérico no es el único manjar que nos regalan estos fantásticos animales. También encontramos la paleta, el lomo, la pluma… ¿Te gustaría saber hasta qué punto se puede aprovechar la carne del cerdo? Te desvelamos brevemente todas las partes y cortes del cerdo ibérico.
¡Empezamos!
Raza ibérica, distintivo de calidad
El cerdo ibérico es un cerdo predominantemente de producción charcutera. Es decir, la mayor parte de este se destina a la producción de elaborados como jamones, paletas, lomos y embutidos.
En menor proporción, aunque también importante, destacaríamos el uso de su carne para su consumo en fresco. De hecho, este tipo de producto del cerdo ibérico está cada vez mejor valorado dentro del sector de la restauración por sus peculiares características de aroma, textura y jugosidad únicas.

Despiece del cerdo ibérico
Es importante matizar que, cuando hablamos del cerdo ibérico, no estamos haciendo una diferenciación a la ligera.
La raza ibérica tiene unas características que la hacen distinta a cualquier otra raza porcina (como el cerdo blanco) en lo que a su morfología y propiedades se refiere. Por tanto, el despiece del cerdo ibérico tiene ciertas variaciones con respecto a otros cerdos.
En la canal del cerdo ibérico, por ejemplo, hay piezas cárnicas que se llaman igual que las que se obtienen de los cerdos blancos, aunque también existen otras exclusivas para el ibérico. Actualmente, en la industria del cerdo ibérico, después del sacrificio higiénico de los animales, sangrado y evisceración, se separan los perniles del resto de piezas que se someten a refrigeración para bajar su temperatura a 4ºC.
¿Para qué se utiliza cada parte del cerdo ibérico?
Las partes del cerdo ibérico pueden presentarse en el mercado de diferentes formas: curado, en fresco, salazón y, en algunas ocasiones, ahumado. Dependiendo de cada forma, su consumo puede abarcar desde el simple corte en lonchas (en el caso de algunos curados como la paleta o el jamón ibérico) hasta preparaciones culinarias más elaboradas (como en el caso de la carrillada).
Los cortes del cerdo ibérico
Estos son los cortes del cerdo ibérico según su zona:
Cabeza:
– Oreja: considerada en otros países como una parte desechable, en España es un plato muy popular y delicioso. Su textura es cartilaginosa.
– Papada: alto contenido graso utilizado para caldos y dar sabor, mayoritariamente.
– Carrillera: procede de los músculos maseteros, a ambos lados de la mandíbula.
– Careta o morro: la parte comestible del hocico y el mentón.
Patas:
– Paletas: las patas delanteras. Las nuestras se caracterizan por su sabor delicado poco salado, aroma agradable y dulce, color brillante entre rosa y rojo púrpura, con infiltración de grasa característica.
– Jamón: las patas detrás. En Dehesa Barón de ley son de caña fina y alargada. Su color va del rosa al rojo intenso con infiltraciones de grasa de grato sabor y aspecto brillante y fluido. Posee un aroma agradable y lleno de matices y sabores, con textura poco fibrosa.
Cuerpo:
– Cabeza de lomo: tiene un sabor diferente al lomo y se encuentra en la parte más pegada a la cabeza del cerdo.
– Presa: se encuentra sobre la paletilla y también forma parte del cabecero del lomo.
– Pluma: una de las más complicadas de localizar en el cerdo. Se sirve habitualmente a la plancha o a la parrilla.
– Lagarto: se trata de la carne situada entre el espinazo y el lomo del cerdo. Es una pieza muy alargada y estrecha.
– Costilla: una de las zonas más jugosas por su combinación de carne magra y grasa.
– Lomo: una de las zonas magras más populares. En Dehesa Barón de Ley contamos con lomo ibérico de bellota con un periodo de curación en bodega natural de 120 días.
– Solomillo: situado en la parte lumbar del cerdo. Se comercializa tanto en fresco como en curado, por lo que puede consumirse de diferentes formas.
– Tocino: destaca por su gran sabor. Está compuesto por la grasa del cerdo ibérico.
– Panceta: aunque se parece al tocino, lo cierto es que la panceta posee más capas de carne magra que grasa y se encuentra en otra parte del cuerpo del cerdo.
– Secreto: situado cerca de la axila del cerdo. Se trata de una carne exquisita que antiguamente los carniceros reservaban para ellos. De ahí su nombre.


Nuestros cerdos de Dehesa Barón de Ley
En Dehesa Barón de Ley somos conscientes de que solo con el máximo rigor y cuidado de nuestros animales podemos conseguir año tras año unos ibéricos excelentes.
Al estar bajo a la Denominación de Origen Dehesa de Extremadura, nuestros cerdos pasan por un estricto control tanto en su crianza como en su alimentación (100% bellota).
¿Sabías que somos los únicos en el mundo con un triple control de calidad tanto en origen, como elaboración, como en producto final? Eso nos hace únicos.
Nuestras instalaciones, además, cuentan con un proceso de secado y curación completamente natural. Por lo tanto, no solo contamos con una gran materia prima, sino que nuestro sistema de producción combina lo mejor de la tecnología y el cuidado artesanal.
¿Quieres saber más sobre cómo producimos nuestros ibéricos y por qué son tan especiales? Haz clic en el siguiente botón.
Si te has quedado con ganas de más contenidos sobre tus productos ibéricos favoritos, no te puedes perder nuestro blog especial de Dehesa Barón de Ley. Por aquí un avance de lo que puedes encontrar:
Son muchos los términos que pueden acompañar a la palabra jamón. Y, aunque todas esas etiquetas nos resultan de lo más familiares, no siempre estamos seguros de su distinción. Exactamente, ¿qué diferencia hay entre un jamón de Jabugo y un Pata negra? ¿Es lo mismo un jamón ibérico que un jamón de Guijuelo? ¿Qué tienen de especial los jamones de Extremadura? ¡Te lo contamos!
Todos son jamones ibéricos
Esta es la primera lección que debes aprender. Realmente, cuando hablamos tanto de los jamones Pata negra, como los Guijuelo o los Jabugo, estamos haciendo referencia en todo momento a jamones ibéricos.
Cada uno de estos jamones tiene unas características propias, pero todos parten de un mínimo de calidad. En este caso, deben tener un mínimo de 50% de pureza ibérica. En nuestro caso, Dehesa Barón de Ley solo elabora jamón ibérico de bellota 100% y 75%. ¿Los has probado?

¿Qué es un jamón Pata negra?
Seguro que en más de una ocasión has utilizado este término como una expresión de “calidad”. Pero ¿sabes que, realmente, hace referencia a una forma de etiquetado del jamón?
En el año 2014 se definió un sistema para organizar los jamones según su calidad. Así, el consumidor podría diferenciar rápidamente el tipo de jamón que compra. Esta etiqueta se puede encontrar en diferentes jamones ibéricos, independientemente de su procedencia y van desde el color verde hasta el negro.
La etiqueta negra, en este caso, se asigna a los cerdos 100% ibéricos alimentados exclusivamente con bellotas. ¿Te gustaría conocer el resto de las clasificaciones del jamón ibérico? Haz clic en el siguiente botón para descubrirlas y reconoce un buen jamón ibérico a la primera.
Diferencias entre Jabugo, Guijuelo y Dehesa de Extremadura
Cuando hablamos de este tipo de jamones ibéricos, muchas veces no queda clara su distinción. Pero, lo que debes saber es que, en esencia, se trata de productos con zonas de elaboración diferentes.
En el caso de los jamones de Jabugo, son productos que se elaboran en la provincia de Huelva. De ahí que también se les conozca por este nombre, jamón de Huelva. Y, en el caso de los jamones de Guijuelo, son aquellos que se elaboran en la zona de Salamanca (sierras de Béjar y Francia). Cada uno de estos jamones está bajo la normativa de su Denominación de Origen (DO) correspondiente.
En España, existen hasta cuatro DO de jamón ibérico y Dehesa Barón de Ley se encuentra bajo la Denominación de Origen Dehesa de Extremadura. ¿Sabías que la esta es una de las estrictas en cuanto a términos de calidad? ¡Por eso nuestros productos son inigualables!
Por qué apostar por un jamón ibérico de Dehesa Barón de Ley
No se trata ni de convencerte ni de alardear de nuestros ibéricos. Los datos hablan por sí solos y son los que refuerzan la idea de que comprar un jamón ibérico de Dehesa Barón de Ley es la mejor opción frente a otras marcas. Te contamos por qué.
Denominación de Origen Dehesa de Extremadura
Ya lo hemos avanzado, pero este sello es todo un referente de máxima calidad. El Consejo Regulador de esta D.O. realiza auditorías exhaustivas independientes tanto en la dehesa durante la montanera, como en las distintas fases de elaboración del producto. Por ello, nuestros jamones y paletas ibéricas presumen de un control de la trazabilidad del 100%. De hecho, somos los únicos en el mundo que cuentan con un proceso de triple certificación que cubre todo el proceso, desde la montanera hasta el proceso de elaboración y salida de nuestras instalaciones (ya sea formato loncheado, de centro o la pieza entera).
Animales autóctonos y en libertad
Ya lo hemos avanzado, pero este sello es todo un referente de máxima calidad. El Consejo Regulador de esta D.O. realiza auditorías exhaustivas independientes tanto en la dehesa durante la montanera, como en las distintas fases de elaboración del producto. Por ello, nuestros jamones y paletas ibéricas presumen de un control de la trazabilidad del 100%. De hecho, somos los únicos en el mundo que cuentan con un proceso de triple certificación que cubre todo el proceso, desde la montanera hasta el proceso de elaboración y salida de nuestras instalaciones (ya sea formato loncheado, de centro o la pieza entera).


Productos más saludables
Contamos con las mejores manos artesanales para dar forma a nuestros ibéricos. Esta experiencia es, entre otros detalles, la que hace de nuestros jamones unos productos exquisitos. De hecho, los jamones de Dehesa Barón de Ley son productos cardiosaludables. Se caracterizan por su bajo porcentaje de sal y su gran aportación de ácidos grasos beneficiosos, como el oleico y antioxidantes naturales.
Las mejores características organolépticas
Nuestros ibéricos, además, cuentan con unos atributos únicos. Y es que es imposible pasar por alto el sabor y el aroma de un buen jamón ibérico de bellota. Gusto sutil y sabroso con un matiz dulce que permanece en boca de una forma duradera y agradable.
¿Qué te ha parecido? No te pierdas todos los contenidos de nuestro blog sobre tus ibéricos favoritos. Lomo, salchichón, paletas, jamón… ¡Lo sabemos todo sobre ellos! Puedes empezar por el siguiente.
El jamón ibérico, si por algo destaca es por su inconfundible aroma, su agradable textura y su inigualable sabor. ¿Te has preguntado alguna vez cómo se consigue ese resultado? Hoy te desvelamos, paso a paso, cómo se elabora un buen jamón ibérico.
Proceso de elaboración del jamón ibérico
Además de un estricto control en la crianza y alimentación de los cerdos, los jamones ibéricos pasan por un proceso de elaboración que combina las mejores técnicas artesanales y tecnológicas.
¿Sabías que, como norma de calidad, se exige un tiempo mínimo de elaboración? Para los jamones ibéricos entre unos 600-730 días (365 las paletas ibéricas). ¡Vamos a ver qué ocurre durante todo este tiempo! Te lo dividimos en 5 fases.

Las 5 fases del jamón ibérico
1. Perfilado
El proceso para elaborar un buen jamón ibérico empieza por la fase del perfilado. Se trata de una técnica artesanal que consiste en retirar la carne no grasa de cobertura pegada a los perniles (que es como se denomina a la pierna posterior del cerdo).
Como su nombre indica es un perfilado que se realiza de forma manual con la ayuda de un cuchillo y bajo una temperatura ambiente entre 2 y 5 grados. Esta fase también sirve, además, para eliminar la sangre de los vasos sanguíneos.
Es un proceso sumamente especializado y concreto. De hecho, el perfilador tiene la importante misión de mimar al máximo este corte para no provocar una desecación excesiva de la pieza y que el producto pierda calidad.
2. Salazón
Después, las piezas se pesan una a una y se clasifican por grupos para iniciar la siguiente etapa en la elaboración del jamón ibérico, la salazón. Esta siempre se realiza en seco para los ibéricos y consiste en apilar por peso los jamones y cubrirlos con sal marina.
Las características del ambiente son muy importantes en este proceso. Siempre se debe procurar que este se realice en un ambiente frío y húmedo. Dependiendo de la temperatura de la cámara, así como la cantidad de bellota consumida por el cerdo durante la montanera, el tiempo de salazón variará. Lo ideal es que la temperatura se mantenga entre 1 y 5 grados.
3. Lavado y post-lavado
Entramos en la tercera fase del jamón ibérico. En esta en concreto, la misión principal es lavar con agua fría los jamones para quitarles los restos de sal que se les queda en la superficie.
Al finalizar el lavado, pasamos a la etapa de reposo o asentamiento. Lo que denominamos post-lavado. Este momento tiene lugar en unas cámaras entre 2 y 6 grados de temperatura y con una humedad muy pronunciada (80-90%). Siempre cuentan con una ventilación adecuada para que este ambiente no resulte contraproducente y dañe el jamón.
En total, esta fase dura, aproximadamente, entre 90 y 120 días. Y un dato curioso, cuando esta etapa finaliza, los jamones ibéricos pueden haber mermado hasta un 20% del peso total desde la salazón. ¡Es impresionante!
4. Secado
Aunque cada vez es más frecuente que el proceso de secado se realice mediante una climatización artificial (para controlar las variaciones climáticas), tradicionalmente, se realiza en secaderos naturales.
Estos lugares no son otra cosa que cámaras estrechas con ambiente natural y una iluminación tamizada. En el secadero, la temperatura varía entre 15 grados durante la primavera y 25-30 grados en verano.
Al inicio del secado, los ibéricos se tratan con una manteca por su superficie para tapar hendiduras y protegerlos de ácaros microscópicos.


5. Maduración, envejecimiento y bouquet
Entramos en la fase final de cómo se elabora un jamón ibérico. En el caso de los 100% bellota, el proceso de maduración es mucho más lento, aproximadamente, entre 18 y 36 meses (12 y 24 las paletas ibéricas).
Pero, ¿por qué es tan importante esta etapa de maduración? Fácil. Precisamente, durante el proceso, es cuando se concentran y terminan su desarrollo los compuestos que configuran el aroma tan cautivador del jamón ibérico. De esta fase, también denominada envejecimiento, es lo que dependerá el bouquet final del jamón.
En el momento del consumo, el jamón puede haber mermado entre el 39-41%. En el caso de jamones de cebo, esta merma puede llegar hasta el 32-36%.
Y ¿cómo se decide que un jamón está listo para consumir? Para determinar ese momento, el maestro jamonero realiza dos acciones. Por un lado, toca cada pieza para comprobar el grado de curación. Y, por otro lado, utiliza un hueso de cordero hueco (llamado cala) para el aroma. Este lo introduce en la parte central del jamón y verifica que el olor en el interior es el adecuado.
Sigue descubriendo todos los entresijos de los ibéricos en nuestro blog especial. Por aquí, una selección con más curiosidades sobre el jamón ibérico:
Dentro de los embutidos tradicionales, uno de los más representativos y más característicos de nuestro país es el chorizo ibérico. ¿Quieres saberlo todo sobre este delicioso manjar? ¡No te pierdas todas sus características y curiosidades!
¿Qué es el chorizo ibérico?
Sin duda, sabemos perfectamente a qué sabe el chorizo o reconocer su distintivo aroma, pero ¿tenemos tan claro qué es o de dónde procede? Despejamos tus dudas.
El chorizo es un embutido natural realizado con magros y grasa picados de cerdo. Y ¿qué tiene de especial el chorizo ibérico de bellota? Pues que la carne con la que se elabora procede exclusivamente de cerdo ibérico alimentado con bellota bellota. ¿Sabías que en Dehesa Barón de Ley nuestros cerdos se alimentan al 100% de este ingrediente?

Características y elaboración
Son muchas las características del chorizo ibérico y todas ellas juegan un papel fundamental para presentar un producto único y muy particular.
Su aspecto destaca, cómo no, por su llamativo color rojizo, fruto de la combinación de su carne con el pimentón. Otro de los aspectos más representativos del chorizo es su inconfundible aroma a embutido curado. Lo más llamativo, en este caso, es su armonía, pues un buen chorizo ibérico resalta por un olor sutil y elegante a la vez que firme y contundente. Y, por último, en su sabor y jugosidad resalta un bouquet ligero y envolvente y con ausencia de sensación de grasa.
El chorizo ibérico sigue el proceso de elaboración tradicional de los embutidos. Primero, se selecciona el magro del cerdo ibérico y, a continuación, tras picar la carne, se incorpora el tan característico adobo para condimentar toda la masa.
En el caso del chorizo, los principales condimentos que lo acompañan son el pimentón y el ajo. Recuerda que, en el caso del salchichón, por ejemplo, es la pimienta y la nuez moscada. En ambos casos, la sal siempre está presente, aunque las proporciones de cada ingrediente varían según el fabricante.
Después de la asimilación de las especias, se embuten las piezas y se inicia el proceso de secado, curado, maduración y afinado final del chorizo.
Tipos de chorizo: ibérico vs convencionales
Existe una gran variedad de formas con las que catalogar las diferentes tipologías de chorizo. Entre ellas, las más destacadas son:
– Según el tipo de cerdo: tradicional, ibérico o ibérico de bellota (que es el de mayor calidad)
– Según el tipo de animal: ya que también existen chorizos hechos a partir de carne de pavo, vaca, ciervo…
– Según su procedencia: tanto el chorizo ibérico, como el ibérico de bellota se producen en las zonas de Salamanca, Extremadura y Huelva.
– Según sus ingredientes: chorizo picante, dulce, con hortalizas, ahumado…
Además, cada una de las variedades de chorizo tiene una presentación característica. Las más comunes son:
1. Chorizo cular: tiene una forma alargada e irregularmente cilíndrica. Posee un diámetro que oscila entre 50 a 65mm una vez curado y pesa entre 850 y 1.200 gramos
2. Chorizo vela: normalmente más alargado y estrecho. Tanto el chorizo de vela como el de herradura tienen un diámetro entre 25 y 45mm y un peso que oscila entre 250-500 gramos.
3. Chorizo de herradura: denominado así por su forma. Al tener las dos puntas unidas con una cuerda para colgarse, se asemeja a una herradura tradicional.
4. Chorizo sarta: diámetro generalmente mayor que el de vela (35-45mm) y pesa unos 500 gramos. Tiene una forma de herradura con un picado de la carne más fino que en el chorizo normal.

Mejores acompañantes para el chorizo ibérico de bellota
El chorizo ibérico es una de esas delicias gastronómicas que brillan por sí solas y no necesitan acompañante alguno para destacar. En este caso, apostar por la sencillez es un acierto.
Nuestra recomendación es que disfrutes de todo su sabor y jugosidad como se ha hecho toda la vida, con un buen pan casero. Y es que no hay mejor aliado para un ibérico que la esponjosidad y artesanía del pan.
Si quieres que este aperitivo sea toda una experiencia, un vino elegante y con personalidad como un crianza, reserva o gran reserva será todo un acierto. ¿Quieres innovar? Prueba a degustarlo con un Barón de Ley Reserva.
Un último consejo: una vez cortado en finas rodajas, deja reposar unos minutos las lonchas de chorizo para que se atemperen y adquieran todo su potencial en tu paladar.
No te pierdas todos nuestros contenidos en el blog de Dehesa Barón de Ley.
Entre los productos elaborados del cerdo ibérico, se encuentran también los embuchados y los embutidos. Y a pesar de su popularidad, a veces no queda del todo claro cómo distinguirlos o cuál es cuál ¿Te gustaría saber, por fin, las diferencias entre embuchados y embutidos? ¡No te lo pierdas!

Características de los embuchados
Aunque la Denominación de Origen Protegida de Dehesa de Extremadura solo certifica cerdos ibéricos, jamones y paletas, es importante destacar otros productos ibéricos obtenidos a partir de las mejores partes del cerdo ibérico, como es el caso de los embuchados ibéricos.
Dentro de este grupo, encontramos ibéricos deliciosos como el lomo, la presa de entraña (o lomito), el cabecero de lomo (o coppa) y el solomillo. Y, todos ellos, tienen un proceso de elaboración muy similar. Te contamos cómo se hace un embuchado ibérico.
Primero, se controlan durante el despiece y se refrigeran a una temperatura inferior a 4ºC. Se selecciona la materia prima de cada uno y pasan al adobado, donde se condimentan. Se maceran durante unos días (de 4 a 6), pasan a la embuchadora para introducir cada pieza en el interior de una tripa limpia y se atan. Después, pasan a los colgaderos para iniciar su proceso de maduración y el posterior curado y afinado.
Características de los embutidos
Los embutidos, por su parte, se elaboran con magros y grasa picados del cerdo ibérico. Algunos de los productos más representativos de este grupo en la zona de Extremadura son el chorizo, el salchichón, el morcón y la sobrasada.
La fabricación de todos estos se inicia en el obrador con la selección, pesaje, troceado y picado de la carne de cerdo ibérico. Después, se elabora el adobo para condimentar la masa (que varía según el embutido ibérico). Más tarde, esta masa de carne pasa a una cámara muy fría y reposa durante al menos un día para que se acabe de asimilar la mezcla de especias. Se embuten en tripas y, como en el caso de los embuchados, se atan y cuelgan. En los bastidores es donde se inicia la etapa más crítica y determinante de un buen embutido ibérico tras el secado y curado, la maduración y afinado final.
¿Sabías que, durante todo este proceso, los embutidos pierden peso? Sí, has leído bien. Concretamente, pierden entre un 30 y un 40% de su peso inicial como consecuencia de la lenta deshidratación que sufren durante el curado y la maduración.


Diferencias entre embutido y fiambre
¿Es lo mismo fiambre que embutido? ¡No! Este es, probablemente, otro de los términos más comunes para referirnos a estos alimentos, pero que no siempre empleamos correctamente. Básicamente, el fiambre es un derivado de los embutidos, pero con menos calidad. Por eso no se pueden emplear como sinónimos.
El fiambre se elabora, de hecho, con distintas partes del cerdo y contiene, por lo general, un mayor porcentaje de materia grasa. Este, además, está cocido o asado previamente durante su período de fabricación y su envoltorio no es una tripa, sino un plástico higienizado no comestible. Este es el caso de productos como el jamón de york, la mortadela, el chopped…
Un componente de calidad: la tripa
Como verás, en ambos productos elaborados se ha hecho mención a la utilización de la tripa para crear cada pieza. Pero, ¿conoces hasta dónde llega su importancia? Este elemento, de hecho, es decisivo para marcar la calidad del ibérico tanto en los productos embuchados como en los embutidos.
A grandes rasgos, existen dos tipologías de tripas: las naturales y las artificiales. Sin embargo, a pesar de que las tripas artificiales permiten conservar el producto durante más tiempo, la tripa natural consigue la máxima calidad y aporta numerosas ventajas a cada ibérico. Estos beneficios son:
- Homogeneización en la curación del alimento
- Intensificación del aroma del ibérico, lo que permite que el producto sea más sabroso y fresco
- Aspecto artesanal y natural
- Mayor resistencia y elasticidad
- Percepción en boca más suave y menos molesta
- Descomposición respetuosa con el medio ambiente. ¡No genera residuos!

¿Qué te ha parecido? No dejes de descubrir todas las curiosidades y características de los ibéricos. En el blog de Dehesa Barón de Ley siempre encontrarás infinidad de información. ¿Qué tal si le echas un vistazo a este de aquí?
¿Tienes un soporte para jamón, pero no sabes cómo utilizarlo? ¡Eso se acabó! Descubre, en pocos pasos, cómo colocar el jamón en jamonero sin complicaciones. Después de este artículo, tan solo tendrás que preocuparte por una cosa, comprar un buen jamón ibérico y disfrutar de su sabor. ¿Podrás con ello?

Tipos de soportes jamoneros
Todos los jamoneros tienen la misma función: sujetar correctamente el jamón (ya sea serrano o ibérico) para poder cortarlo con facilidad. Existe una gran variedad de diseños de tablas jamoneras, por lo que podemos encontrar varias diferencias entre un modelo y otro. En esencia, estas son las dos características más importantes de un buen soporte para jamón:
– Tiene que tener un peso considerable: sobre todo, su base para que el producto esté totalmente estable.
– Debe sujetar el jamón con firmeza: para que no se resbale mientras cortamos. ¡Recuerda que los cuchillos jamoneros son extremadamente afilados!
Ahora, ¡veamos cómo usarlo correctamente con nuestro jamón!
Cómo colocar el jamón en el soporte jamonero
¿La pezuña mirando hacia arriba o hacia abajo?
El primer paso para colocar el jamón en el jamonero es decidir si colocamos la pezuña hacia arriba o hacia abajo para saber por dónde empezar a cortar. ¿En qué afecta esto exactamente? Te explicamos.
Si vamos a comer el jamón en poco tiempo, lo mejor es colocar la pezuña hacia arriba. Principalmente, esto se hace para empezar a cortar el jamón por la parte más tierna y jugosa, la maza. Esto es muy frecuente en pequeños y grandes eventos (como bodas, cenas y comidas familiares, etc), donde comemos el jamón en un único día o en unos pocos.
Por el contrario, si prevemos que ese período entre que empezamos el jamón hasta que lo terminamos se va a extender, lo más recomendable es que coloquemos la pezuña hacia abajo. ¿Por qué? Al empezar a cortar por la babilla, la parte más seca, evitamos que esta parte del jamón se reseque de más y nos aseguramos poder aprovechar la pieza de jamón entera. De esta forma, podrás comer un delicioso jamón ibérico durante varios días e, incluso, semanas, sin preocupaciones por estropear el producto.


Introducir el jamón en el jamonero
Una vez sepamos cuánto tiempo tardaremos en consumir el jamón y hemos detectado la posición correcta, podemos pasar a colocarlo en el soporte para el jamón.
Realmente, este paso no tiene ningún misterio. Tan solo debemos introducir la pata del jamón por dentro del agarre circular y clavar el otro extremo del jamón en la base del jamonero. Eso sí, ajusta bien el jamón para que no se mueva durante el corte y siempre trabajes con total seguridad.
Diferencias entre colocar un jamón o una paletilla
¿Hay alguna diferencia entre cortar un jamón o una paletilla ibérica? Sí y no. Sí porque el proceso de decidir la dirección de la pezuña, así como la colocación en la tabla jamonera es exactamente el mismo. No obstante, lo que hay que tener en cuenta para cortar paletas de jamón es el tamaño del propio soporte.
Como hemos comentado al principio, existen muchos modelos de tablas jamoneras y, al tratarse de un producto más pequeño, puede que el jamonero no se adapte a una paletilla correctamente. Por eso, te recomendamos que, si tienes ocasión, elijas previamente soporte para jamón ajustable. Es decir, que este tenga algunas facilidades como brazos extensibles. Esto te permitirá cortar cualquier pieza, tenga el tamaño que tenga.
¿Cómo proteger el jamón una vez empezado?
Ahora que ya tenemos dominado el uso del jamonero, no está de más que te demos un consejo para proteger y resguardar el jamón cortado. Lo más importante es que lo alejes de puntos de calor, aire y luz directa para que no se reseque y, además, que lo cubras con un paño de cocina de algodón o una malla (¡nunca con un material antitranspirable!).
Si solo consumes las piezas enteras en ocasiones especiales y no te da tiempo a comer una pata entera de jamón o paletilla, recuerda que siempre tienes otras alternativas. En Dehesa Barón de Ley, por ejemplo, disponemos de sobres individuales de jamón ibérico 100% bellota envasados al vacío y loncheado a mano. ¿Qué te parece?

Si te has quedado con ganas de saber absolutamente todo lo que debes hacer para conservar tu jamón como el primer día, no te pierdas el siguiente artículo con todas las claves para guardar el jamón en casa:
Las manchas de grasa son las grandes enemigas de nuestra ropa. Y es que, por más que las limpiemos, muchas veces se resisten a desaparecer por completo. ¿Te gustaría dejar de preocuparte por estas manchas imposibles?
No te pierdas esta recopilación con algunos de los mejores trucos caseros para limpiar manchas de forma sencilla y eliminar restos de aceite en tejidos. Camisetas, blusas, fundas… ¡Adiós, preocupaciones!

¿Por qué mancha el aceite?
Las manchas de aceite son unas de las más difíciles de eliminar. ¿Sabes por qué? Te lo explicamos en un santiamén.
Al tratarse de un ácido graso en estado líquido, este componente es tremendamente fácil de absorber y, por eso, los tejidos son la víctima perfecta para caer en sus redes.
Muchas veces, pasamos por alto el hecho de que la grasa está presente de distintas formas a nuestro alrededor (incluso, ¡en nuestras manos!) y no solo en el aceite de una sartén. Por eso, cuando venimos de disfrutar de una agradable barbacoa o de tomar unas tapas de jamón ibérico con los amigos, no es raro encontrarse con una mancha de grasa en la ropa.
¿Qué podemos hacer, entonces? Veámoslo en el siguiente recopilatorio con los mejores trucos y consejos para eliminar manchas de forma sencilla y rápida.
Consejos básicos para manchas de grasa
Lo primero de todo, para quitar manchas fácilmente, hay que ser rápidos y actuar de inmediato sobre estas. Y es que, cuanto antes las tratemos, más sencillo será limpiarlas. Por eso, es importante que, siempre que se pueda, no dejemos que se sequen o pasen demasiadas horas.
Otro factor imprescindible, previo a la limpieza, es comprobar el tipo de tejido (algodón, lana, lino, sintético…). Para eso, te recomendamos leer bien las especificaciones de las etiquetas para saber sus instrucciones de lavado. Esto es clave, ya que no todos los trucos o consejos de limpieza servirán para todos los materiales.
Después, está la regla de oro: nunca añadas agua a una mancha de aceite. Como este líquido es hidrofóbico, rechaza las moléculas del agua y, por eso, lo único que conseguiremos será empeorar la mancha y hacerla más grande. Lo que sí podemos hacer es eliminar el exceso de aceite con algo absorbente, como papel de cocina. Eso sí, no frotes. Sencillamente, pon el papel y presiona suavemente.


Productos para quitar las manchas
Una vez lo tenemos todo claro, podemos ¡pasar a la acción! Afortunadamente, son muchos los productos de limpieza que pueden hacer frente a las manchas de grasa. Algunos específicos, como los quitagrasas o quitamanchas, y otros, menos concretos, pero igualmente eficaces. Nosotros, hemos optado por esta recopilación.
¡Te los mostramos!
Detergente líquido para la ropa
Seguramente, esta sea la opción más rápida que se te puede venir a la cabeza para quitar una mancha de grasa. Y es que los detergentes de ropa son productos tensoactivos o surfactantes. Esto quiere decir que tienen la propiedad de mediar entre el agua y el aceite para que se mezclen y se pueda limpiar.
No obstante, tienes que utilizar este producto sabiamente y no conformarte con echar la ropa a la lavadora. De hecho, esto último es uno de los errores más comunes a la hora de quitar manchas de grasa.
El truco es el siguiente:
1. Sobre la mancha de grasa húmeda, aplica un poco de detergente líquido
2. Deja actuar varios minutos y frota con delicadeza la mancha con producto (puedes hacerlo con las manos o con un cepillo de dientes)
3. Aclárala y, esta vez, ya puedes meterla en la lavadora con su programa habitual
Jabón de lavavajillas
Al igual que los detergentes de ropa, el jabón del lavaplatos también es un potente tensoactivo. Así que, podemos realizar el mismo ejercicio anterior con este producto. Viene de perlas para manchas más resecas y persistentes.
De hecho, otra opción es utilizar el jabón de manos neutro. Esta alternativa es perfecta para imprevistos fuera de tu casa (como en ese restaurante o bar donde estabas saboreando ese estupendo lomo ibérico). Podemos actuar sobre la mancha con este recurso y después, en casa, tratarla con el detergente.
Polvos de talco
Sin duda, el mejor remedio que nos han enseñado nuestras abuelas. Este truco es perfecto para las prendas más delicadas, como una blusa de seda o un pañuelo.
Tan solo tenemos que retirar el excedente de grasa de la prenda con un papel y aplicar el producto sobre la mancha. Lo dejaremos actuar 5 minutos y lo retiraremos suavemente (puedes ayudarte de una cuchara). Después, ¡a lavar!
Alcohol
Ese bote del alcohol olvidado en el botiquín puede ser la salvación perfecta para la mancha de esa porción de salchichón ibérico de bellota que se ha precipitado contra tu pantalón. ¿Cómo se usa? Fácil. Aplica unas gotas sobre la mancha y deja que haga efecto. Tras unos minutos, pon la ropa a remojo con agua y detergente otros 10 minutos. Frota suavemente sobre la mancha y echa la ropa al resto de la colada para la lavadora.


Desengrasante o quitamanchas
Evidentemente, no podían faltar en esta lista. Estos productos son más comunes para la limpieza de superficies, como la encimera de la cocina. Pero, ¿sabías que también se pueden aplicar en tejidos? Te explicamos dos formas:
1. Directamente en la prenda: aplica el producto en la mancha húmeda y deja actuar. Después, sumerge la ropa en un cubo con agua caliente hasta que se enfríe. Cuando esto ocurra, ya podrás echarla a lavar.
2. Sobre un paño húmedo: truco ideal para pequeñas salpicaduras o manchas, como en el sofá o una pared. Sencillamente, aplica el producto sobre un trapo húmedo y, con un solo movimiento, deslízalo por encima de la mancha para arrastrarla. Puedes repetir el proceso con cuidado y hacia la misma dirección.
Bicarbonato de sodio
Muy parecido al caso de los polvos de talco. Con una cuchara, aplicaremos el compuesto sobre la mancha. Lo dejamos unos minutos y añadimos un poco de detergente líquido (puedes integrarlo con la misma cuchara). Esperamos de nuevo y lavamos la prenda con agua caliente.
¡Se acabó el miedo a las manchas!
¿Qué te ha parecido? Encuentra tu mejor aliado para combatir la grasa o el aceite y despreocúpate, por fin, de las manchas difíciles. Ahora, relájate y disfruta como te mereces de tus productos favoritos.
Para inspirarte, te dejamos una selección especial de contenidos para que vayas abriendo apetito. ¡Que los disfrutes!

Aunque el jamón ibérico sea, sin duda, uno de los productos más populares dentro de la gama de ibéricos, no hay que dejar de lado otros tan singulares como el salchichón. ¿Qué le hace ser tan característico? Descubre con nosotros todos los secretos sobre el salchichón ibérico.
¿Qué es el salchichón ibérico?
Empecemos por lo más básico, ¿sabrías definir qué es un salchichón ibérico de bellota? Se trata de un producto natural (concretamente, un embutido) elaborado con la carne magra picada del cerdo ibérico de bellota. Este matiz en el animal es muy importante, ya que solo una dieta a base de bellota podrá determinar el calificativo de ibérico de bellota en el producto final.
En Dehesa Barón de Ley, nuestros cerdos se alimentan al 100% de este ingrediente en su fase correspondiente y en total libertad, por lo que nuestros salchichones, así como el resto de los productos (paleta, lomo, chorizo y jamón) tienen la máxima calidad. Tanto es así que, contamos con la D.O. Dehesa de Extremadura, una de las más estrictas en España.

Características y elaboración
Tras un proceso de varios meses (tras el curado y la maduración), el salchichón ibérico de bellota presenta una textura firme y homogénea. De hecho, durante este proceso, los embutidos pierden entre un 30 y un 40% de su peso inicial como consecuencia de la lenta deshidratación. El resultado es un producto rico en vitaminas del grupo B (como la B12), así como en diferentes minerales (como hierro y magnesio).
Además, si hay algo que caracteriza en especial a este producto es su especiado. De hecho, seguramente al pensar en un salchichón, te venga a la mente ese particular sabor a pimienta… Pues bien, eso es porque el salchichón ibérico se condimenta con sal, pimienta molida y en grano, nuez moscada, y otras especias. Es así como conseguimos un dulce y delicado sabor con todo el contraste y singularidad del aderezo, que es lo que le aporta ese aroma único. ¿Se te ha hecho la boca agua?
Tipos de salchichón: ibérico vs. convencionales
¿Existe más de un tipo de salchichón? La respuesta es que sí, aunque no todos son ibéricos. Estos se diferencian, entre otras cosas, por su procedencia. Son:
1. Salchichón de Vic: se trata de un producto con Denominación de Origen, procedente de Cataluña. Estos salchichones se caracterizan principalmente por su forma de vela.
2. Salchichón de Aragón: embutidos cuyos cerdos han sido criados en la zona de Teruel. Estos tienen un aspecto más gelatinoso que el resto, ya que contienen carne magra del hígado del cerdo de capa blanca.
3. Salchichón ibérico: procedente de las zonas de Extremadura, Salamanca, Huelva y Córdoba. Son los únicos con la categoría de Ibérico.
Mejores acompañantes para el salchichón ibérico
El salchichón ibérico de bellota es un producto que nunca defrauda, ya sea en solitario o acompañándolo de algún alimento o bebida especial. ¡Y es que habla por sí solo! Nosotros, te ofrecemos una apuesta segura.
Teniendo en cuenta los matices y características de este embutido, nos decantaríamos por servirlo con un queso medianamente potente, como un rico queso curado, y unas rodajas de pan tradicional. ¿El toque final? Un tinto cuyo sabor potencie el de carne y acompañe al queso, como El Coto Crianza.
Una vez abierto, podemos conservar el salchichón al aire libre con una temperatura ambiente de unos 18º C. Si, por el contrario, lo has dejado en la nevera, te recomendamos una espera de 10 minutos antes de consumirlo. Así podrá atemperarse y recuperar toda su jugosidad y sabor.

¿Qué te ha parecido? Deléitate con todos nuestros contenidos del blog para disfrutar al máximo de los productos que más te gustan. Puedes empezar por esta selección:
¿Cuáles son los secretos para elaborar un buen ibérico? En Dehesa Barón de Ley nos basamos en un meticuloso proceso para garantizar unos productos excepcionales desde la crianza del cerdo hasta la elaboración del ibérico final.
Sigue con nosotros y descubre punto a punto qué nos hace tan característicos y cómo producimos los ibéricos en Dehesa Barón de Ley.
Unas condiciones climatológicas y orográficas excelentes
Sí, has leído bien. Tanto el clima como la situación geográfica de una bodega son uno de los primeros condicionantes para ofrecer unos ibéricos de calidad.
Dehesa Barón de Ley se localiza, concretamente, en el Valle de Ambroz (al norte de Cáceres) sobre unas impresionantes colinas que dejan ver toda la belleza y exuberancia de un paraje único.
Con altitudes que abarcan desde los 400 hasta los 2.000 metros, el Valle de Ambroz, además, es el lugar ideal para la elaboración de ibéricos como los que ofrecemos (jamón, paletas, lomo, chorizo y salchichón). ¿A qué se debe? Muy sencillo. En esta dehesa los procesos de curación y secado de los derivados del cerdo son perfectos, precisamente, por tener unos inviernos suaves y unos veranos frescos y alejados de la humedad.
Un trato animal respetuoso y digno
Desde Dehesa Barón de Ley, procuramos proporcionarles a los cerdos la máxima calidad de vida durante todo el proceso. Y es que la salud y felicidad de estos animales influye directamente en el producto final.
Más libertad y alimentación 100% bellota
Una de las principales claves ha sido asegurar a cada uno de nuestros ejemplares criarse en absoluta libertad en la D.O.P. Dehesa de Extremadura. De esta forma, garantizamos que no se sientan atrapados o sufran estrés.
Otra de nuestras preocupaciones ha sido procurar una excelente alimentación. En este sentido, nuestros cerdos, además, se alimentan únicamente con bellotas.
Control de producción
Sin embargo, toda esta autonomía no queda exenta de un seguimiento y un protocolo y es por lo que en la propia dehesa establecemos número máximo de ejemplares que pueden engordarse durante la montanera.
Todo ello da como resultado que cada cerdo ibérico disponga de tres hectáreas para su crianza con bellota.


Elaboración vanguardista con la esencia tradicional
A pesar de los avances tecnológicos implementados en nuestros procesos de elaboración, hemos querido mantener las buenas costumbres, aquellas que dan valor a los productos y los convierten en algo único.
Las instalaciones de Dehesa Barón de Ley están pensadas y dirigidas a un sistema tradicional, por lo que, por ejemplo, contamos con un proceso de secado y curación completamente natural. Cada pieza, además, se numera y certifica para controlar la elaboración en cualquier fase del proceso. Estas son: perfilado, salado, asentamiento, secado y maduración o envejecimiento en bodega.
Calidad triplemente comprobada
Como te hemos dicho, garantizamos el máximo control. De hecho, este es uno de los motivos por los que contamos con la D.O.P de Extremadura. Así que no damos margen a cometer el más mínimo error.
Tanto es así que, antes de que nuestros productos Dehesa Barón de Ley lleguen a tu mesa, pasan por una triple verificación tanto en origen, como elaboración, como en producto final. ¿Sabías que somos los únicos en el mundo que llevan a cabo esta comprobación tan exhaustiva durante el proceso de elaboración de ibéricos?
Así, mediante una cata de aromas y sabores realizada por expertos técnicos, hacemos la supervisión final antes de que salga de la bodega para su comercialización.
¿Qué te ha parecido? Ahora ya sabes cómo producimos los ibéricos en Dehesa Barón de Ley y si quieres más información sobre nuestros productos, puedes visitar nuestra tienda online. Además, no te pierdas todos nuestros artículos del blog y conoce más consejos y curiosidades sobre tus productos ibéricos favoritos.











